Estudié turismo porque pensé que iba a viajar…
Spoiler: fue mucho más que eso.
El comienzo…
Cuando terminé la escuela, elegí estudiar la Licenciatura en Turismo. Venía de una orientación humanística y, como suele pasar a esa edad, tomé la desición mezclando intuición, curiosidad y un poco de “a ver qué pasa”.
Lo que no imaginaba era que el turismo me iba a abrir una forma completamente nueva de mirar a las personas.
Mi primer contacto real con el rubro fue en la Dirección de Turismo de mi ciudad natal. Arranqué a los 18 años a trabajar en centros de información turística, recibiendo viajeros que recién llegaban, entregando mapas, orientando recorridos y respondiendo esas primeras preguntas que aparecen cuando alguien pisa un lugar nuevo.
Ahí empecé a entender algo que después se volvió el eje de Pangea,
la información no es un detalle. Es parte de la experiencia.

El gran salto…
Trabajar a bordo de cruceros internacionales fue uno de esos antes y después que te cambian la cabeza. Pasé meses viviendo en barcos, trabajando en recepción, en contacto con pasajeros de distintos países, idiomas y expectativas. Ahí aprendí muchísimo sobre servicio, comunicación, resolución de problemas y sobre todo eso que pasa cuando la expectativa de un viaje se encuentra con la realidad.
Después, en agencias y mayoristas, me tocó buscar, comparar, preguntar, armar, vender y ajustar. A veces se trataba de encontrar la mejor opción para un pasajero puntual. Otras, de salir a mostrar productos ya armados, entender temporadas, leer oportunidades y ayudar a otras agencias a vender mejor.
Más adelante, trabajando en seguros al viajero, volví a encontrarme con otra capa del mismo mundo: las dudas, los miedos, las fricciones y la necesidad de que la persona entienda qué está contratando antes de viajar.
Todo eso me dio una mirada muy concreta: sé cómo pregunta un viajero, qué necesita ver para confiar, qué información le falta cuando duda y qué pasa cuando una propuesta valiosa no está bien explicada.

La Comunicación & La Creatividad
Mucho antes de estudiar marketing digital, yo ya estaba armando historias. Editaba videos, pensaba escenas, preparaba ideas visuales para cumpleaños, fiestas o momentos especiales. Era algo muy mío: una forma de jugar, de comunicar y de conectar con otros.
Durante la pandemia, ese mundo creativo tomó más fuerza. Me hizo mirar el mundo digital de otra manera: cómo cambiaban los vínculos, los consumos, las decisiones, la forma en que buscamos, comparamos, confiamos y elegimos.
Entonces decidí profesionalizar eso que ya venía haciendo de manera autodidacta y estudié Marketing y Comunicación Digital. Ahí pude ordenar todas esas piezas: estrategia, redes, diseño, UX/UI, comportamiento del consumidor, posicionamiento, web, contenido y recorrido digital.

Pangea nace cuando todo eso se une…
Antes de Pangea, trabajé en marketing digital con distintos rubros. Cada proyecto me dio herramientas. Pero con turismo pasa algo distinto: no solo aplico las herramientas, entiendo el negocio desde adentro.
Sé dónde mirar, qué preguntas hacer, qué tensiones aparecen y por qué muchas veces un negocio turístico no logra comunicar con claridad en su universo digital.
Hoy acompaño a agencias de viajes, alojamientos, experiencias y proyectos turísticos que necesitan ordenar su presencia digital, mejorar su comunicación, profesionalizar su imagen y construir un recorrido más claro para que los pasajeros los elijan.

Cómo trabajo…
Me gusta escuchar, diagnosticar, ordenar y bajar a tierra. Creo en los procesos personalizados, no en las fórmulas mágicas. Creo en la creatividad, pero con estructura. En la estética, pero con coherencia. En la estrategia, pero explicada en un idioma que el cliente pueda entender.
Por eso existe el Método Pangea: un paso a paso pensado para que cada negocio turístico pueda entender dónde está parado, qué necesita ordenar y cómo avanzar sin seguir improvisando.
Porque cuando tu presencia digital se entiende mejor, tu propuesta también se vuelve más fácil de elegir.
Pangea es turismo, comunicación y estrategia digital trabajando en una misma dirección.
Si tu negocio turístico necesita ordenar su presencia digital, empezamos con un diagnóstico.
Proyectos turísticos que acompaño…
Distintos proyectos, distintas necesidades, una misma intención: ordenar la presencia digital para que el valor de cada propuesta turística se entienda mejor.



